Instalación y dimensionamiento:

Cómo se instala una bomba de calor aerotérmica paso a paso

Decidir cambiar a aerotermia es la parte fácil. La pregunta que casi nadie resuelve antes de firmar un presupuesto es qué va a pasar realmente en tu casa durante la instalación: cuántos días va a haber obreros, qué se va a tocar, qué papeleo hace falta y qué señales indican que el trabajo se está haciendo bien. Esta guía recorre el proceso completo, desde la primera visita técnica hasta la puesta en marcha, para que sepas qué esperar en cada fase.

Antes de nada: el estudio previo (y por qué no deberías saltártelo)

Ninguna instalación seria empieza pidiendo precio por teléfono. Empieza con una visita de un técnico a tu vivienda, que debería incluir, como mínimo:

  1. Cálculo de la carga térmica de la vivienda: superficie, altura de techos, aislamiento, orientación, número de personas y hábitos de consumo de agua caliente. De aquí sale la potencia real que necesitas, no una estimación genérica por metro cuadrado.
  2. Revisión de la instalación hidráulica existente: si tienes radiadores, a qué temperatura trabajan actualmente; si tienes suelo radiante, en qué estado está; qué diámetro tienen las tuberías.
  3. Revisión de la instalación eléctrica: la potencia contratada y si el cuadro eléctrico admite la nueva carga sin ampliar potencia.
  4. Evaluación del lugar para la unidad exterior: espacio disponible, distancia a ventanas y a la vivienda del vecino, orientación, y si hace falta soporte de suelo, de pared o antivibratorio.

Si un instalador te da un precio cerrado sin haber pisado tu casa, es la primera señal de alarma del proceso — no porque sea imposible, sino porque cualquier ajuste que aparezca luego (potencia, ubicación, adaptación hidráulica) se va a traducir en un extra que no estaba en el presupuesto inicial.

Paso a paso: qué ocurre durante la instalación

1. Preparación de la ubicación de la unidad exterior

Se prepara la base o soporte donde irá el equipo exterior: bancada de suelo, soporte de pared con silentblocks (para reducir vibraciones) o, en azoteas y terrazas, una base nivelada. En este punto también se decide el recorrido de las tuberías de conexión hacia el interior.

2. Conexión hidráulica

Se conecta la bomba de calor al circuito de calefacción y, si corresponde, al depósito de agua caliente sanitaria (ACS). Aquí es donde se nota la diferencia entre una sustitución «directa» (aprovechando tuberías existentes) y una instalación que requiere adaptar diámetros o añadir un depósito nuevo — el segundo caso añade tiempo y coste.

3. Conexión eléctrica

La bomba de calor se conecta a una línea eléctrica dedicada, con su propia protección (magnetotérmico y diferencial) en el cuadro general. En instalaciones con potencias más altas puede ser necesario reforzar esta línea.

4. Purgado, llenado y vacío del circuito

Antes de poner en marcha el equipo, el circuito se llena de agua (con anticongelante si la instalación lo requiere) y se purga el aire. En el circuito de refrigerante, si la instalación es bibloc, el instalador debe hacer vacío con una bomba específica para eliminar humedad y aire antes de la carga de gas — un paso técnico que, mal hecho, es una de las causas más habituales de averías tempranas.

5. Puesta en marcha y configuración

Con todo conectado, el instalador enciende el equipo, comprueba presiones, temperaturas de impulsión y retorno, y configura la curva de calefacción según el tipo de emisores (radiadores o suelo radiante) y la zona climática. Esta configuración influye directamente en la eficiencia real que vas a obtener — dos instalaciones idénticas mal y bien configuradas pueden diferir en consumo de forma notable.

6. Pruebas y entrega

El instalador debería dejar el sistema funcionando un tiempo de prueba, explicarte el uso del termostato o app de control, y entregarte la documentación: manual, garantía y, según el caso, el boletín o certificado de instalación que exige la normativa.

¿Qué papeleo y permisos hacen falta?

La instalación de una bomba de calor en España está sujeta al Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), que exige que la instale un instalador autorizado y que el equipo cumpla los estándares de eficiencia y seguridad correspondientes. En la práctica, esto se traduce en varios puntos que conviene tener claros antes de empezar:

  • Instalador autorizado: no cualquier profesional puede legalmente instalar y dar de alta el equipo; debe estar habilitado como instalador de instalaciones térmicas. Es, además, un requisito para que la garantía del fabricante tenga validez.
  • Comunicación o boletín de instalación: según la comunidad autónoma y la potencia del equipo, puede exigirse la presentación de un boletín o certificado ante el organismo competente de industria. El propio instalador debería encargarse de este trámite como parte del servicio.
  • Licencia de obra menor: algunos ayuntamientos la exigen si la instalación implica obra (apertura de rozas, modificación de fachada). Conviene preguntarlo al instalador o directamente al ayuntamiento antes de empezar.
  • Permiso de la comunidad de vecinos: si vives en un piso y la unidad exterior va a instalarse en un elemento común (fachada, terraza comunitaria, cubierta), puede requerir autorización de la comunidad — lo tratamos con detalle en la guía de instalación en pisos de 70-100 m².

Ningún instalador serio se salta estos pasos para «ir más rápido»: si te ofrecen instalar sin ellos para ahorrar tiempo o dinero, es una razón para desconfiar, no para aceptar.

Monobloc vs. bibloc: el proceso cambia bastante

El proceso descrito arriba varía según el tipo de equipo:

  • Monobloc: toda la parte de refrigerante queda sellada de fábrica dentro de la unidad exterior, así que la instalación se reduce a conexiones hidráulicas y eléctricas — más simple, más rápida y sin necesidad de manipular gas refrigerante en obra.
  • Bibloc: requiere tender tubería de cobre para el gas refrigerante entre la unidad exterior y la interior, hacer vacío del circuito y cargar el gas — un trabajo que exige más experiencia específica y, si se hace mal, es la causa más común de fugas de refrigerante a medio plazo.

Esta diferencia explica en parte por qué el monobloc se ha convertido en la opción más habitual en reformas de pisos y viviendas pequeñas: no es solo una cuestión de precio del equipo, sino de simplicidad y menor riesgo en la propia instalación.

Cuánto tiempo tarda todo el proceso

Como referencia general, una instalación estándar de sustitución (sin obra adicional, aprovechando la instalación hidráulica y eléctrica existente) suele completarse en 1 a 2 días laborables. Si la vivienda es antigua y hace falta adaptar fontanería o electricidad, o si se cambia de radiadores a suelo radiante, el plazo se alarga considerablemente y puede implicar varias semanas de obra, no solo de instalación del equipo en sí. Lo tratamos con más detalle, escenario por escenario, en la guía específica sobre plazos de instalación.

Qué incluye realmente el coste de la mano de obra

Cuando comparamos precios de equipo en otros artículos de esta guía, dejamos claro que la instalación se presupuesta aparte. Vale la pena saber qué se está pagando exactamente en esa partida, porque no es solo «poner el equipo»:

  • Materiales hidráulicos: tuberías, aislamiento, válvulas, purgadores, vaso de expansión si hace falta sustituirlo, y en instalaciones bibloc, la tubería de cobre y el gas refrigerante adicional si la distancia entre unidades lo requiere.
  • Materiales eléctricos: línea dedicada, protecciones y, en algunos casos, adaptación del cuadro eléctrico.
  • Soporte y fijación de la unidad exterior: bancada, soporte de pared o antivibratorio, según la ubicación elegida.
  • Mano de obra propiamente dicha: horas de instalador (normalmente uno o dos técnicos) durante uno o varios días, incluyendo puesta en marcha y configuración.
  • Gestión de trámites: en instaladores serios, el boletín o certificado de instalación suele estar incluido en el precio; conviene confirmarlo explícitamente en el presupuesto, porque no siempre es así.

Como referencia orientativa recogida en la comparativa general, una instalación estándar de sustitución sin obra adicional suele moverse entre 2.000 € y 4.500 €, variando según el tipo de vivienda, la distancia entre unidades y si hace falta adaptar algún elemento de la instalación existente.

Señales de que la instalación se está haciendo bien (y de que no)

Sin ser instalador, hay señales que cualquier propietario puede observar durante el proceso:

  • Buenas señales: el técnico mide antes de decidir la ubicación exacta de la unidad exterior, usa herramientas específicas para el vacío del circuito (en bibloc), prueba presiones antes de dar por cerrada la instalación, y explica cómo usar el termostato o la app antes de irse.
  • Señales de alarma: prisa por terminar sin hacer pruebas de funcionamiento, no explicar el manejo del sistema, no entregar ningún documento al finalizar, o restar importancia a preguntas sobre el boletín de instalación o la garantía.

Si algo de esto te hace dudar durante el proceso, tienes derecho a pedir explicaciones antes de firmar la conformidad del trabajo — es mucho más fácil resolver un problema en el momento que semanas después, cuando el instalador ya no está tan disponible.

Preguntas frecuentes

¿Necesito estar en casa durante toda la instalación? Es recomendable estar presente al menos al principio (para resolver dudas sobre ubicación) y al final (para la explicación del funcionamiento del equipo), aunque en instalaciones de un día muchos propietarios optan por quedarse toda la jornada.

¿Se puede instalar una bomba de calor sin hacer obra? En una sustitución directa, sí, siempre que la instalación hidráulica y eléctrica existente sea compatible. Si necesitas cambiar el tipo de emisores o el depósito de ACS, es probable que haga falta algo de obra menor.

¿Qué pasa si el instalador no está autorizado? Además del riesgo de seguridad, una instalación sin instalador autorizado puede invalidar la garantía del fabricante y no cumplir con el RITE, lo que puede darte problemas si más adelante necesitas justificar la instalación (venta de la vivienda, ayudas o subvenciones, seguro del hogar).

¿Es normal que la instalación se retrase? Los retrasos más habituales tienen que ver con la disponibilidad del equipo concreto (algunos modelos tienen plazos de suministro de varias semanas) más que con el propio trabajo de instalación, que en la mayoría de los casos es rápido una vez el material está en la vivienda.

Conclusión

Una instalación de aerotermia bien hecha sigue siempre la misma secuencia: estudio previo real, preparación de la ubicación, conexiones hidráulica y eléctrica, puesta en marcha con configuración adecuada, y entrega con toda la documentación en regla. Cuanto más se salte un instalador de estos pasos —o más prisa tenga por saltárselos—, más motivos tienes para pedir una segunda opinión antes de firmar. (Aquí iría el CTA de «compara presupuestos de instaladores certificados» del sitio.)


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